Jartando en el RIU Guanacaste

 

 

 

No saben cuánto esperaba estas vacaciones, ni trataba de pensar en ellas porque si no se me iba el tiempo más lento, aproximadamente un mes estuve así; pero por fin llegó el Viernes y a las 7 a.m. tomamos la 27 directo a Guanacaste. Duramos en llegar 4 horas al hotel RIU, no sé cuántos de ustedes han podido ir pero esta fue mi 3era vez y me encanta, perfectamente soleado, en ese delicioso calorcito húmedo. A la hora de hacer el check-in, y gracias a que reservamos a través de la agencia ENJOY 506, no tuvimos que hacer fila, por cierto les recomiendo a Carolina Montero de esta agencia es una maravilla de persona y nos tramitó toda la reservación, bueno continuo, como a uno le entregan la habitación hasta las 3pm y nosotros llegamos mucho antes, nos permiten usar las instalaciones y por supuesto ir a comer, que era una de las partes que más nos emocionaba jejeje muerticos de hambre que somos, así que comience el juego y de una para el restaurante ( Por cierto este hotel tiene varios restaurantes, el Ocotal, Liberia, La Toscana, El Tucán y uno Japonés que no recuerdo el nombre).

 

 

Se vuelve loco uno de tanta comida, para el almuerzo pizza, pescado, pasta, guacamole y cerdo, una delicia con cerveza cruda para refrescar y de postre helados, flan, gelatina y un cheesecake, ufff totalmente repletos, ya a eso de las 3pm dejamos las maletas en la habitación la cual es muy cómoda y amplia, con su refri llena de bebidas; mientras esperábamos a unos amigos nos fuimos a recorrer la playa y dejar que el sonido de las olas golpeando la arena nos limpiara nuestra mente del ruido de la ciudad, la playa Matapalo es muy tranquila.

 

 

Mientras esperaba a mis amigos yo me fui a jugar bingo a las 5pm y no me gané la botella de ron pero al menos gane una taza, (lo importante no es participar, es ganar aunque sea algo jajaja”)

Llegó  la noche y nuestros amigos llegaron sanos y salvos, una de las cosas que me gusta de ir a cenar es el tener que alistarnos como dicen vestirnos bonitos  en la noche, realmente me parece mágico el ambiente, la cena fue sushi, cerdo en salsa agridulce que estaba espectacular, costilla, fajitas y camarones, ¿rico no? Y obviamente comiendo con palillos chinos, como segunda cena pasamos del Japonés al Liberia y me comí un pincho de camarones y aunque no lo crean nos fuimos luego al Toscana que es el Italiano y nos comimos una pasta con camarones demasiado buena.

 

A punto de explotar los cuatro fuimos al show a tomarnos unos traguitos, unos digestivos, el show no nos pareció muy bueno, tuvieron una parte de música en vivo que fue lo mejor pero unas coreografías siento que no atraparon al público el cual ya estaba atrapado por la gran variedad de cocteles que sirven.

Será que solo a nosotros nos pasa pero en la mañana a las 7am ya estamos listos para ir a desayunar porque el desayuno es la mejor comida del día; les describo, jamón, huevo,  tocineta, guacamoles, queso, jugo de naranja y de postre porque siempre debe existir, dona de chocolate, waffle cubierto con nutella y chocolate ahhh y gelatina con helados y frutas para mantener la línea.

Aunque no lo crean fuimos al Spa Gym, a ver, pero fuimos el lugar muy equipado y yo siempre me pregunto quién va a un hotel todo incluido al gym, pero si había gente.

Esa mañana recorrimos toda la playa a lo largo, una buena caminada y nuestro único ejercicio ya por unas piedras no podíamos avanzar más. Llega el almuerzo y más pizza, carne, guacamole y pico de gallo en el Ocotal, y postres uno de cada uno helado, quequitos, cheesecake una completa sabrosera.

 

Esa segunda y última noche fue de titanes por cenamos en el Liberia, el Japonés y el Tucán, ustedes ahí encuentran de todo, diferentes pastas, carnes, vegetales, tipos de arroz, ensaladas, de todo lo que a usted se antoja ahí está, el Tucán, que es de estilo gourmet, fue  probamos la causa amarilla de papa y camarón, ceviche  peruano de róbalo, mexicano de camarón y uno de atún, y para cerrar con broche de oro un savarín de tres chocolates, la atención de cada restaurante es excelente, los meseros súper amables, en fin todo el hotel es genial, la decoración, los diferentes bares que tienen el sport bar, el Filadelfia con música instrumental en vivo, los dos bares cerca del anfiteatro y el de la piscina.

 

Pero como todo lo bueno tiene su final el Domingo tuvimos que regresa, eso sí después del almuerzo ya que uno hace el check-out a las 12md pero puede salir hasta las 2pm.

Les recomiendo este hotel y estoy deseando poder volver a ir.

¡Pura Vida!

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